miércoles, 28 de diciembre de 2011

Muerte en vida



MUERTE EN VIDA


La irrealidad de tus gritos, en aquella madrugada atemporal, anunciaba el paso a otra vida que en realidad era la muerte en vida; aunque no de manera telúrica, sino ominosa. Una vida envuelta en telas de araña y polvos de algunas buhardillas o pajares… en aquel pueblo aniquilado por los zombis que nos perseguían a ti y a mí a través de calles ignotas y abandonadas a su particular designio.


Las sombras se ciñeron sobre nuestras cabezas y no nos dieron tregua ni respiro. La lentitud del tiempo nos dirigía irremediablemente a aquellas necrópolis abandonas a su suerte y a la nuestra, repletas de oscuridad y de vientos insalubres que nos hacían estremecer y vomitar.
        
Los zombis estaban cada vez más cerca y con sus gritos desgarrados despertaban a nuevos aliados, que surgían de las tumbas que teníamos a nuestro alrededor.
        
Tarde o temprano nos convertirían en fieles compañeros de sus abominables desdichas, buscando carne y sangre viva para alimentarnos junto a ellos y así saciar nuestro horrendo y moribundo apetito.
        
Nos tenían rodeados y era inútil correr pues campaban a sus anchas alrededor nuestro y eran muchos. Los gritos seguían brotando de tu garganta y eso los enloquecía y los volvía más despiadados.
        
No existía lugar alguno por el que escapar y arrodillados, más por sumisión que por súplica a un dios, al que no llegaríamos a conocer, puesto que la muerte en vida de un zombi es infinita y nosotros no seríamos una excepción en aquel lugar maldito.

 R. AGUIRRE

viernes, 23 de diciembre de 2011

The Soul Of Christmas


THE SOUL OF CHRISTMAS
       

Hace muchos, muchísimos años nadie había oído hablar de “Papá Nöel” y los niños del mundo estaban tristes en Navidad porque en sus corazones el “Espíritu de la Navidad” no existía.

Pero en un tiempo lejano, muy lejano, en una fría noche de invierno de un año que no recuerdo, en el Polo Norte nació un precioso niño regordete y sonrosado para felicidad de toda su familia. Sus padres lo llamaron Nöel.
       
Nöel creció y era muy feliz ya que tenía muchos amigos y se divertía un montón jugando con los enanos y los elfos del bosque cercano a su hogar. Pero su alma estaba triste porque sabía que había muchos niños en el resto del mundo que no eran tan felices como él en las fiestas navideñas.

Ese pensamiento rondaba por su cabeza todos los años en aquellas fechas. De este modo, un año decidió enviar un regalo a todos los niños que se encontraban tristes, porque en las vacaciones de Navidad no tenían ningún juguete nuevo con el que jugar.
       
A Nöel se le ocurrió, junto con la ayuda de sus buenos amigos y de los elfos y duendes de su tierra, construir en la fábrica de sus padres juguetes para todos los niños del planeta. Fue un trabajo duro, pero todos quedaron satisfechos con el trabajo realizado. De este modo, enviaron los regalos a sus pequeños destinatarios.  

Pocos días después, Nöel recibió una carta procedente de cada niño que había recibido su regalo. Ellos decían (más o menos): “Muchas gracias Nöel ahora ya tenemos muchos juegos y juguetes con los que divertirnos, y además los compartimos con nuestros amigos y lo pasamos fenomenal. Gracias amigo, por devolvernos el Espíritu de la Navidad”.
       
Todos los años por estas fechas “Papá Nöel” recibe una gran cantidad de cartas de todas las partes del mundo, en todas las lenguas que existen en la Tierra. Y aunque “Santa” nunca ha estudiado idiomas las entiende perfectamente y así puede cumplir los sueños de todos los niños que cuentan con él para pasar unas felices y divertidas Navidades. Una vez más el alma de la Navidad aparece.
       
De este modo en la actualidad y desde hace muchos, muchísimos años, todos los niños escriben la carta a Nöel y él vuela en su trineo con sus renos voladores alrededor de todo el mundo, dejando juguetes a todos los niños para que sean felices en estas fechas tan entrañables.
                         
Y así, todos juntos, compartimos el “Espíritu de la Navidad”.

_RAMÓN AGUIRRE_

Feliz Navidad - Merry Christmas
Joyeux Nöel - Fröhliche Weinnachten - Feliz Nadal

miércoles, 21 de diciembre de 2011

La Sombra


LA SOMBRA


        A medida que la oscuridad cubría las tumbas del cementerio, los fuegos fatuos se hacían más evidentes. Las carnes putrefactas de cadáveres recientes despedían aquellos misteriosos e insalubres gases. Junto a la chirriante verja de hierro, una sombra avanzaba tremebunda y rápida entre las primeras lápidas.
         Ayer por la tarde trajeron el último cadáver; carne fresca entre tanta inmundicia. Y el atardecer se fue...
        Lentamente aquella tediosa espera se hizo reconfortante. La Sombra se había internado en la necrópolis buscando a aquel villano cobarde, que había matado a su mujer y a sus hijos. Y había puesto fin a su vida, pegándose un tiro en la sien, con templanza, convencido de que lo que hacía era lógico, en el interior de su irracionalidad.
        Ahora descansaba plácidamente, sin percibir al ente, que se aproximaba sigiloso, pero con paso firme. El asesino se sentía seguro dentro de su nicho, no era consciente de que La Sombra estaba allí, cada vez más cerca, y lo buscaba a él para llevárselo al averno, donde pagaría su craso error.

       El infierno le esperaba.
  
_RAMÓN AGUIRRE_

sábado, 17 de diciembre de 2011

A veces




A VECES


A veces,
                                   cuando el abismo indolente
                                   atrapa nuestra imaginación
                                   leemos entre líneas
historias del pasado…

yo revivo
a golpes de tinta negra,
preguntándole al futuro
de dónde viene mi presente         
y hacia dónde van los sueños…

A veces,
                                               sólo a veces,
                                               leo entre renglones torcidos

y escribo…

                         
                                                Escribo para recordar.


RAMÓN AGUIRRE
De mi nuevo libro `En el Límite del Silencio´.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Prólogo `En el Límite del Silencio´


PRÓLOGO



Escribir un prólogo no es otra cosa que levantar el telón de un libro  para que los lectores puedan disfrutar al adentrarse en sus páginas. En este caso se trata de En el límite del silencio, segundo poemario del poeta Ramón Aguirre, después de Lágrimas de fuego.

En una primera aproximación a este libro, encontramos una doble perspectiva: por un lado hallamos imágenes dolientes de una profunda desolación que desemboca en la melancolía por todo aquello que perdemos con el paso del tiempo. Por otra parte se produce una angustia vital ante el devenir humano. Ya desde el poema inicial encontramos esta dualidad: “A veces,/ cuando el abismo indolente/ atrapa nuestra imaginación/ leemos entre líneas/ historias del pasado” . Pero en esta confluencia, algunas veces aparece el Ave Fénix, capaz de remontar el vuelo del destino, en el que el poeta se encuentra prisionero: “Esta casa mía/ sin ventanas ni puertas/ no me deja escapar/ del olvido de tu nombre”

Es la muerte una obstinada amante que se interpone en los caminos del poeta cargada de desdichas, contra las cuales no cabe otra solución que… “luchar/ con el cuchillo aferrado/ entre los dientes e intentar encontrar el camino/ que a todos nos persigue”.

Ramón Aguirre consigue esclavizar a las musas en un intento desesperado por librarse de ese abismo poético que sólo cobrará sentido cuando un dios creador, un demiurgo, acuda a liberarnos de la irrelevancia de la vida -en el sentido universal de esta palabra- que “algún día/ comenzará a tener sentido…  Asomados al infinito.”
        
Las rosas de las palabras llevan cicatrices que se resuelven en un “kaos” de sangre derramada a la esperanza en forma de batallas perdidas de antemano por ese desconocer de “los corazones estremecidos”. El dolor  contempla el interior de un poeta llamado a enarbolar esa “bandera” a partir de la cual es posible soportar, como árbol arrepentido, esos “atardeceres sin final”.
          
Desde la circunstancia de lo onírico, en un poema de una excelente estructura que se resuelve en una serie de interrogantes, resueltas desde el corazón inerme, el poeta reitera en un rotundo surrealismo todo aquello que es posible exigirle a los sueños, rozando casi la utopía, ahora con una mayor suavidad que acaba por perderse en los intrincados caminos de la duda y el posible olvido: ¿Qué pedirle al sueño…?

Las verdades que afronta Ramón Aguirre son siempre trascendentes y cada poema, cada verso, se mueve entre esas coordenadas de lo oscuro, de las preocupaciones que el hombre se ha planteado a lo largo de su historia: la muerte, la fragilidad de todo cuanto soñamos, el poder de las sombras, la noche considerada como algo opuesto al día, que es la vida; no importa que la Parca sufra una metamorfosis y se convierta en amante,  porque todo lo que en la poesía erótica tiene un sentido de arrebatada pasión, curvas, labios, piel, etcétera, ahora cobra unos tintes sombríos, y aquí puede resultar lo más novedoso de la poética de R. Aguirre, por esa tergiversación de los materiales estéticos frente a la soledad y el vacío.

Pensamos sinceramente que se trata de un libro muy intenso en el que el lector puede sumergirse para encontrar lo indescifrable del destino al otro lado del espejo, del vacío que intenta rellenar el autor con su poesía.

En cuanto a la expresión formal, Ramón nunca busca la rima ni ningún tipo de estrofa clásica, sino que se mueve libremente en periodos de ritmo, tratando de buscar un ritmo interno en el terreno de lo telúrico o de contrastes tales como la victoria del que muere en ese abismo-silencio que viene a dar sentido a todo el libro.
 
No quiero distraerte más, amigo lector, porque eres tú quien tienes que adentrarte en las aguas de este libro para valorar los efectos que te produce su lectura.


                                                                      LUIS GARCÍA PÉREZ

viernes, 9 de diciembre de 2011

Presentación `En el Límite del Silencio´




PRESENTACIÓN EN PUERTOLLANO 
DE MI NUEVO LIBRO
`EN EL LÍMITE DEL SILENCIO´


VIERNES 16 DE DICIEMBRE
CASA MUNICIPAL DE CULTURA
A LAS 19 HORAS

ESTÁN TOD@S INVITAD@S

Aquel fantasma





AQUEL FANTASMA


La sinrazón de lo idílico transforma la bruma cuando ella la atraviesa cargada de temores intrínsecos a su pasado. Y la sensación de tedio la envuelve sin conocer hacia dónde le conducen sus pisadas.   

La relatividad ajena de una sombra en su semblante nos muestra que agoniza. Agoniza desde la primera madrugada en la que lo elucubro tras ella en el espejo de su tocador. El fantasma abominable no la abandona y la persigue desde aquel fatal desenlace…

La irrealidad de la Nada, hecha imagen en un reflejo que no pertenece a ningún antepasado suyo, a pesar de que la mansión que habita se remonta a ancestros de ella, olvidados en el devenir de los siglos.

Ella entró en la cantina para ahogar su sed y beber también para olvidar… cuando lo ajeno se presenta más cercano y los delirios no remiten.
  
Lucha en varios frentes pero nadie la auxilia, ni la comprende ni la cree. Sin embargo, puedo jurar -yo que soy neutral-, que en su mansión vive acompañada de un fantasma. Este espectro puso la zancadilla a su marido en las empinadas escaleras con la desgracia de romperse el cuello en la caída y morir en ese mismo instante.


Ella no tiene descendencia, ni la podrá tener jamás, es estéril y fenece entre sollozos y pausas que nunca terminan. Su melancolía se multiplica y el fantasma le tiende una mano para que se una a él, la desea y ella no se decide; va tras ella intentando que acepte el tajo de la guadaña de su amiga la Parca…


Vivir para siempre en aquella morada junto a aquel fantasma que la ama desde tiempos inmemoriales y que no cejará en su empeño... 
                                                                                                                                    

                                Tiene mucho tiempo por delante.
  

R. AGUIRRE (c)
De mi libro Mitos de Insomnia