viernes, 29 de abril de 2011

Noche de Tormenta

                               
                                 NOCHE DE TORMENTA
                           
         Dormitabas profundamente aquella oscura noche de abril, de aquel abril que se las prometía lluvioso. En el otro extremo de la hacienda se percibía un ruido extraño, silbante y aceroso. Te incorporaste y te pusiste aquella bata oriental de color bermellón, que según tu madre, habías heredado de tu abuela paterna. Ibas descalza y con el pelo enmarañado; eras todavía joven para morir. Atravesaste el patio, dirigías tus pasos hacia el sonido desafiante que te había despertado, con paso firme y seguro, sin pausa... y allí estaba él, el otro, el ying sin yang ni viceversa. Plantado en suntuosa estampa frente a ti. Afilaba un cuchillo, aquel chirriante sonido, provenía de allí. Te acercaste, le miraste a los ojos.
-No, no puedes ser Juan, mi esposo murió.
-No, no lo soy -te respondió aquella figura envuelta en la piel de tu marido muerto. Soy el que se lo llevó donde debía estar.
-¿Y qué quieres de mí? -le preguntaste impávida.
-Tu piel para mi alma gemela, pues eres muy bella.
-Y qué hay de mi alma -respondiste.
-Si quieres la puedo fundir con la de tu marido, a él creo que no le importaría y a ti te da igual.
-¿Por qué me debería dar igual? -respondiste medio noqueada.
-Porque vas a morir de todas formas -respondió el engendro.
         
                                   El resto de la historia ya lo conoces.

RAMÓN AGUIRRE
De mi libro Sueños de Ultratumba
Disponible en librerías

lunes, 25 de abril de 2011

El Vampiro

EL VAMPIRO

         El odio que emanaba de aquella fuente silenciosa me hacía recordar Manderville. Desde el entresuelo de metales, la luz se apagaba detrás del espejo.
         
Llevaba el pelo suelto, el camisón transparente, y arrastraba las sandalias. Estaba cansada, y yacida en la cama, no lograba conciliar el sueño.  

Entrada la noche, en aquel lugar, la luz de la luna brillaba en el cráneo de la criatura, bajo la alfombra dorada del rencor. A medida que la noche transcurría, el sol se acercaba por el Atlántico, pero todo continuaba oscuro y silencioso.

Alguien llamó a la puerta, mas ella no esperaba a nadie. En lo profundo del insomnio, caminó como si fuera un fantasma, casi sin voluntad propia, y los golpes de nudillos en la puerta eran cada vez más insistentes.

Sin preguntar, en silencio, dejándose llevar por sus pies, y por los músculos y huesos que la hacían caminar, abrió la puerta, que ya no era puerta, sino aire. Y aquella extraña criatura, que Stoker habría llamado Drácula, y que de hecho lo hizo, se abalanzó sediento sobre su víctima.

Ambos se enzarzaron en una lucha fratricida; ella clavaba sus uñas  en la espalda del engendro, y él, que ya la tenía en sus brazos, le mordía la yugular con sus afilados colmillos. 

La noche seguía siendo inhóspita; y ella estaba muriendo, gota a gota su sangre se agotaba, el vampiro estaba haciéndola suya.

Con un grito vacilante ella respiró por última vez, y el aire de sus pulmones salió entrecortado por sus labios, recién pintados de carmín y sueños, de sueños y noche, de noche y luna, de luna y muerte.


                                                                  RAMÓN AGUIRRE
De mi libro Sueños de Ultratumba

viernes, 22 de abril de 2011

Sinopsis de "Sueños de Ultratumba"




Sinopsis de
_SUEÑOS DE ULTRATUMBA_


_RAMÓN AGUIRRE_



El título del libro corresponde fielmente al contenido de sus páginas. No se trata de un recurso metafórico para atraer al lector, sino que muchos de los relatos breves que componen esta obra, están envueltos en una atmósfera onírica y muestran a personajes de diferentes clases y calañas. Éstos seres y personajes se ven inmersos en diferentes situaciones, que a modo de flashes, sumergen al lector en parajes casi siempre recónditos; invitando al lector a que abra su imaginación, su mente y sus sentidos para dejarse llevar por los escenarios en los que discurren estos relatos y sueños, cercanos a veces a las pesadillas.

Cabe destacar también que algunos de los relatos se salen de lo onírico, para mostrar realidades más cercanas e incluso actuales. El libro toca diferentes temas, no sólo los tétricos o las ensoñaciones; temas propios de la novela negra, la ficción mística, la ficción bélica, también guiños a la publicidad o de compromiso social. Siempre tratados desde la perspectiva personal del autor.

El texto puede verse envuelto en diferentes atmósferas, desde el “Drácula” de Brian Aldiss, pasando por los cuentos de H. P. Lovecraft o de Edgar Allan Poe; películas como “Dark City” de Alex Proyas, el “Blade Runner” de Ridley Scott o “Mátrix” de los hermanos Wachovsky; también hay guiños a la publicidad como en el relato “Falso cuerpo”.

Por último, decir que el autor no sólo intenta entretener al lector, sino que además de eso, le haga pensar y reflexionar sobre los distintos temas que trata el libro pero siempre de forma amena y cautivadora.


       EN LIBRERÍAS.

miércoles, 20 de abril de 2011

Poema Lágrimas de fuego


LÁGRIMAS DE FUEGO



Primer Adagio

I


Gotas de sangre golpean mi cabeza,
lágrimas de fuego brotan de mis ojos,
resbalan por mis mejillas
y caen, caen,
lentamente...
abrasando lo que acarician,
lo que acarician y después destruyen.

El corazón rasgado
y el alma rota,
muriendo entre rosas,
rosas negras,
rosas rojas.

II

Una vez más
una poesía maldita,
maldita porque lo siento,
maldita porque me muero;
malsana, fugaz,
afligida y tormentosa,
oscura y lacerante.



Segundo Adagio

Gotas de sangre descienden
de mi cabeza,
lágrimas de fuego
que me queman las entrañas;
en la mente lucha
y en el corazón dolor.

Mi alma fluye de aquí para allá...
mas la muerte me encontrará,
le di mi dirección la otra noche,
esa noche atormentada en la que te perdí.

Quiero soñar que te has ido,
que ya no estás aquí,
que te marchaste
como mi amor por ti partió,
como todo lo que un día
por ti sentí...


Y ahora no vuelvas,
Aléjate, que yo,
ya te olvidé.



Tercer Adagio

I

La noche insolente,
idolatrable, sensual,
mágica e innombrable
me impide ver el mar, el sol, las olas.


A mi alrededor miles de sueños
flotando en la estratosfera...
quisiera atrapar uno,
que no fuera nuestro
ni tuyo ni mío.

A través de la ventana
llamas de fuego
que me duelen en los ojos,
y el atardecer...
se fue...


II

Ayer vi llover, hoy arder
y mañana naufragar
en un mar embravecido,
roto, tenso e insultante;
pero ni la mar
ni mil almas rotas
podrán arrebatarme lo que más me hiere,
porque hay tanto fuego en mi corazón
que ya no lloro lágrimas
de mar ni hielo…



                                  Sino LÁGRIMAS DE FUEGO.



RAMÓN AGUIRRE
De mi poemario con el mismo título.
BIENVENIDOS A MI BLOG!!!