viernes, 29 de abril de 2011

Noche de Tormenta

                               
                                 NOCHE DE TORMENTA
                           
         Dormitabas profundamente aquella oscura noche de abril, de aquel abril que se las prometía lluvioso. En el otro extremo de la hacienda se percibía un ruido extraño, silbante y aceroso. Te incorporaste y te pusiste aquella bata oriental de color bermellón, que según tu madre, habías heredado de tu abuela paterna. Ibas descalza y con el pelo enmarañado; eras todavía joven para morir. Atravesaste el patio, dirigías tus pasos hacia el sonido desafiante que te había despertado, con paso firme y seguro, sin pausa... y allí estaba él, el otro, el ying sin yang ni viceversa. Plantado en suntuosa estampa frente a ti. Afilaba un cuchillo, aquel chirriante sonido, provenía de allí. Te acercaste, le miraste a los ojos.
-No, no puedes ser Juan, mi esposo murió.
-No, no lo soy -te respondió aquella figura envuelta en la piel de tu marido muerto. Soy el que se lo llevó donde debía estar.
-¿Y qué quieres de mí? -le preguntaste impávida.
-Tu piel para mi alma gemela, pues eres muy bella.
-Y qué hay de mi alma -respondiste.
-Si quieres la puedo fundir con la de tu marido, a él creo que no le importaría y a ti te da igual.
-¿Por qué me debería dar igual? -respondiste medio noqueada.
-Porque vas a morir de todas formas -respondió el engendro.
         
                                   El resto de la historia ya lo conoces.

RAMÓN AGUIRRE
De mi libro Sueños de Ultratumba
Disponible en librerías

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