sábado, 28 de mayo de 2011

Túnel de Tiempo



TÚNEL DE TIEMPO



En aquella ocasión viajaba solo, aunque normalmente lo hacía con mi mujer y mis hijos, pero esa vez se trataba de un viaje de negocios. Tenía una importante reunión en Alemania de unos asuntos financieros relativos a mi compañía.

Mientras esperaba en el finger para subir al avión con destino a tierras germanas, vi que los operarios de tierra introducían en la bodega, junto al equipaje del resto de los pasajeros, productos y mercancías con distintivo de peligrosidad… no le di importancia.

Ya en el interior del avión las azafatas ayudaban al resto del pasaje a colocar sus maletas en los racks. Tomé asiento y respiré aliviado. “Por fin en el avión”, pensé. No hubo ningún problema en el despegue.

Todo parecía ir bien, cuando de repente el aparato empezó a moverse violentamente. La gente comenzó a ponerse nerviosa y el comandante intentó calmar a los pasajeros, comunicando que se trataba de simples turbulencias momentáneas. Sin embargo, como mi asiento era de ventanilla pude ver extrañas luces brillando alrededor de toda la aeronave, no le encontraba explicación… estas circunstancias duraron unos cinco minutos, miré mi reloj pero no funcionaba.

El resto del viaje continuó de manera normal. Exceptuando por supuesto aquellos instantes extraños de turbulencias y extrañas luces. Cuando aterrizamos, pregunté la hora a la azafata, pero me dijo que su reloj también se había estropeado.

Desde la escalerilla vi que había un gran número de soldados alemanes, rodeando el avión; pero curiosamente iban uniformados con trajes militares de la II Guerra Mundial por un momento pensé que se trataba de algún anuncio o película que se estaba rodando en el aeropuerto.

Pero aquellos militares nazis gritaban a todo el mundo y nos obligaban a subir en camiones mientras nos apuntaban con sus ametralladoras.

No sabíamos hacia dónde nos llevaban, pero yo no era muy alto, no tenía pelo rubio ni ojos azules, era de Nigeria y mi piel era oscura.

Mi último pensamiento, sentado en el camión, fue que quizá aquellas mercancías peligrosas y extrañas podían ser la razón por la que el avión había entrado en un túnel de tiempo...

                               Tampoco vería más a mi familia.

                                 
                R. AGUIRRE (c)
De mi libro Sueños de Ultratumba.

sábado, 21 de mayo de 2011

Mortales Inmortales


MORTALES INMORTALES


Tras los avatares del ocaso, la tribu regresaba del Mar del Norte. A su lado, la luz de aquel inmenso Océano brillaba en los ojos de todos. No había peligro inminente de muerte pues le sacaban muchas yardas.

La dejaron atrás cuando murió el más joven del clan. No tuvieron ni tiempo para enterrarlo, porque de haber sido así, hubieran muerto todos, hasta los más hábiles en el uso de las armas; la Parca era invencible…

La luz oscura y el error no andaban muy lejos. En plena lucha titánica con los elementos, algunos no podían seguir el ritmo y se desplomaban sobre el rocoso y gélido suelo.

Ahora todo era soledad y vacío, puesto que sólo podía vivir uno, y ellos lo sabían.

Se enfrentaron en una batalla ingente, ahorrándole esfuerzo a la que los seguía, cada vez más próxima; en los límites de aquellas ignotas tierras sin rumbo ni futuro.

Los despojos de los que algún día habían sido humanos reposaban sobre la ingrávida atmósfera.


                               La muerte continuaba siendo invencible.


_RAMÓN AGUIRRE_

De mi libro SUEÑOS DE ULTRATUMBA.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Rafa Nadal


 

Rafa Nadal, un ejemplo de humildad y compromiso


En estos estentóreos días que vivimos, me da la impresión de que muchos de nuestros jóvenes han perdido un poco el rumbo y carecen de muchos valores no exentos de una gran importancia. Si queremos recobrar el “buen camino” algo indispensable es la educación, pero no sólo por parte de los docentes, sino también de sus progenitores y del resto de la sociedad.

Hablando de valores positivos en los jóvenes, me gustaría centrarme en uno que lo muestra exponencialmente en todo momento y que resulta todo un ejemplo para su generación. Me estoy refiriendo al tenista Rafa Nadal, que en una entrevista que leía hace unos días, dejaba ver su transparencia y su buen hacer.

Sobra decir el palmarés de Nadal, que a sus veinticinco años, ya ha recibido el Premio Príncipe de Asturias, es número uno de la clasificación ATP, tenista más joven en adjudicarse un Grand Slam y campeón de los principales torneos de tenis por todo el planeta. Pero lo que más destacaría es que se ha convertido tanto en las pistas como fuera de ellas, en un auténtico referente para la juventud actual.

En la entrevista que comento, cuando se le pregunta por la importancia de la educación, Nadal afirma que “la educación es básica en cualquier aspecto de la vida, sin educación no se puede trabajar con humildad”.

Un estudio reciente corrobora que más de medio millón de jóvenes españoles, no estudian ni trabajan, con todo lo que ello supone. Rafa Nadal afirma, a este respecto, que “el mundo está girando en una dirección completamente errónea, por diversos motivos, pero principalmente por los mensajes negativos que escuchamos los jóvenes en la televisión” y remata diciendo que “hoy en día hay veces que es mejor ni encenderla, salen cosas que no aportan nada y lo único que se puede decir de ellas es que son malas”. Este comprometido tenista cree importante que desde los medios de comunicación se empiece a aportar otro tipo de valores, “los ordenadores, internet y las nuevas tecnologías son instrumentos muy necesarios para trabajar, pero también están llenos de cosas que conducen a relajarse y a no esforzarse tanto como en otras generaciones o en épocas anteriores”.

Nadal pone un ejemplo muy claro de por dónde van los derroteros de la vida en el primer mundo, y lo hace desde la experiencia de sus viajes. “En la India, la vida de los niños y jóvenes es durísima, sin embargo, si miras a esas personas, la cara que tienen es de felicidad; cuando sales de esos países, te das cuenta de que nosotros, con todo lo que tenemos, somos más desgraciados”, y señala que “cada mañana la mayoría de la gente está a disgusto y, a veces, deberíamos tener un poco más presentes a tantos que tienen la mitad de la mitad y sin embargo son felices y tienen una sonrisa en los labios mucho más habitualmente que nosotros”, concluye.

Este gran tenista y excelente persona, confirma que “el secreto para ser más feliz es hacer cada mañana lo que uno tiene que hacer. Lo más importante es la actitud positiva y las ganas de trabajar para mejorar”. Todo un ejemplo.


R. AGUIRRE

Artículo de Opinión publicado en Oretania.es

viernes, 6 de mayo de 2011

Días de lluvia




















DÍAS DE LLUVIA



En días de lluvia como éste
el olor del asfalto mojado
no deja a nadie indiferente,
ni siquiera a los poetas (!)


que abrimos nuestros brazos,
para recibir con nostalgia
la melancolía y soledad
que nos desborda.


En días de lluvia como éste
los corazones laten con fuerza,
la mente y los sentidos
son más lentos
pero no por ello desfallecen.


Los recuerdos lo impregnan todo
sin pausa, sin prisa...

                               
En días de lluvia como éste
la luz que vislumbra nuestras vidas                                  
se vuelve magia para los rapsodas                                           
y las musas tienden a engrandecer...


               El  alma de los poetas.



R. AGUIRRE
De mi libro Lágrimas de Fuego.



ddel

martes, 3 de mayo de 2011

Falso Cuerpo



FALSO CUERPO


         Eran las doce de la noche, aunque las agujas del reloj de la catedral señalaban las doce menos cinco. Iba retrasado unos minutos, los suficientes para que alguien muriese hoy y no mañana.

         Aunque era verano, sentía frío y aquella fogata en la playa, que parecía inmensa vista desde el cielo, calentaba más bien poco. Todos se habían ido y olvidaron apagarla.

         El telón del nuevo día aún no se había alzado, pero el espectáculo continuaba y debía proseguir. Así lo queríamos todos.

         Tarde o temprano la muerte llega y a Jacq´s le andaba buscando: en moto, de negro, rubia de bote y con pechos de silicona.

         Torció una esquina y en un callejón ella le esperaba, le ofreció su cuerpo y éste lo encontró, muriendo en el acto. Quedó claro una vez más, que cuando la muerte lucha y está escrito que debe vencer, no hay quién la detenga.

         Después de que fueran las doce o unos segundos antes según el reloj de la catedral, murió Jacq´s, en los brazos de un falso cuerpo de mujer, que lo buscaba y lo encontró.

  
          RAMÓN AGUIRRE
        De mi libro Sueños de Ultratumba.

domingo, 1 de mayo de 2011

Replicantes en la Feria


REPLICANTES EN LA FERIA
          
               Salí de mi casa a las 22.30 aquel sábado de feria y me dirigí hacia la Fuente Agria, donde había quedado con mis compañeros de clase Pablo y Luis. Me extrañó no cruzarme con nadie por la calle, ningún vecino del barrio y ningún coche en marcha. Llegué entonces a la Fuente y allí me esperaban ya mis amigos. Pero sorprendentemente tampoco había nadie allí, excepto ellos, que estaban tan sorprendidos como yo de que no hubiera ni un alma por ningún sitio. Comenzamos a caminar paseo arriba y comprobamos que las luces de este año eran todas de color verde, pero no le dimos importancia, eran distintas a las de otros años, pero también eran bonitas.
Seguimos andando paseo arriba con un silencio impropio de la festividad que se celebraba. De repente surgió en el cielo una intensa luz verde que hizo que nos detuviéramos perplejos. La potente luz parpadeó tres veces sobre nosotros y luego desapareció a gran velocidad hacia el recinto ferial.
Estábamos ya a la altura del Conservatorio de Música y no cabíamos en nuestro asombro, encima del puente del AVE había cinco esferas verdes que giraban despacio, parecían vigías o faros que nos observaban a mis amigos y a mí; porque seguíamos sin ver a nadie, ni conocido ni desconocido, absolutamente a nadie. Entonces, y sorprendentemente, de ellas empezaron a salir ráfagas de luz dirigidas hacia nosotros que rompían todo contra lo que impactaban. Salimos a correr sin dudarlo explanada abajo y nos refugiamos en un portal de las seiscientas cuya puerta estaba abierta.
Allí dentro jadeábamos exhaustos por la carrera y por el pánico que sentíamos. Entonces percibimos unos pasos que provenían de la escalera y nos quedamos paralizados. Alguien bajaba. Nos miramos atónitos y apareció la figura de un hombre de color, alto, de complexión fuerte, con un turbante rojo y un traje marrón de corte clásico. 
–Soy Yazhir –nos dijo, mirándonos con serenidad- debéis de ser los que pisasteis al replicante. Los replicantes vienen del planeta Kelxtum. Viven bajo tierra, por las peculiares características de su planeta que no les permite sobrevivir en su superficie. Estos seres buscan la diversión que allí no encuentran rodeados de silencio y oscuridad. Por tanto, se han llevado la Feria de Puertollano y a toda la gente de esta ciudad menos a vosotros tres. Están sedientos de venganza por su congénere muerto y os quieren eliminar.
–Os preguntaréis quién soy yo –continuó Yazhir- pero no os lo pienso revelar, sólo que vengo a informaros de algo de lo que no sois conscientes y es la causa de lo que está ocurriendo: en la feria del año pasado, pisasteis a un replicante y éste murió, ya que en los pies de éstos reside su energía vital, puesto que se desplazan con la potencia de sus apéndices inferiores cuando viajan por el espacio hacia otros mundos a los que dominar o destruir.
Entonces, Luis recordó que cuando bailaba con aquella chica del instituto que tanto le atraía, pisó a alguien. Lo recordó porque al pisarle, recibió un aliento fétido indescriptible de la boca de aquel individuo; se trataba indudablemente de un replicante, que desapareció al instante.
–Quieren tu vida a cambio de Puertollano –dijo el africano señalando a Luis.
–¿No podemos hacer nada para evitarlo? –le pregunté al informador.
–Sólo hay una posibilidad, aunque no os aseguro que funcione, pero me consta que alguna vez en esta era dio resultado. Tendríais que derramar la sangre de un puertollanense, sobre el lugar donde el replicante murió.
–Eso haremos –respondí sin dudarlo.
Y salimos corriendo del portal. Mientras miles de esferas verdes nos perseguían desde el cielo a diferentes alturas, disparando ráfagas que intentaban alcanzarnos. Llegamos a la caseta donde Luis pisó al engendro y sin dudar cogí una botella de fino que había encima de una mesa, me hice un corte en el antebrazo y unas gotas de sangre cayeron sobre el suelo de la caseta, en el lugar en el que aquel miserable replicante murió.
Todas las esferas verdes ascendieron a una velocidad endiablada y cuando ya no se atisbaban, de repente, nos encontramos rodeados de gente sonriente que bailaba en el interior de la caseta al son de una música atronadora, con los temas de moda y otros ya clásicos en este tipo de festejos. La feria se había llenado de gente que disfrutaba de aquella Feria de Mayo, tan peculiar e inolvidable para nosotros tres.
    Por tanto: Tened cuidado al bailar,
                         los Replicantes de Kelxtum podrían regresar...
                                                                                                          
RAMÓN AGUIRRE
    Relato publicado en diferentes medios de comunicación. Inspirado en la Feria de Mayo de Puertollano.