viernes, 29 de julio de 2011

Muriendo a voces


MURIENDO A VOCES



                                        Muriendo a voces
                                 en lo alto de un sueño
                             todo se olvida
                             ya sea pasado o presente.


                                         Muriendo a voces
                                         no existe el futuro,
                             quizás en silencio
                             los versos no existan.


                                         Muriendo a voces
                                         sobre la pértiga del atleta
                             que se curva para volar,
                                   soportando el leve peso de una vida…


Yo siempre muero a voces,
                                               a voces de tinta negra,
                                                           a voces de hielo y fuego,
   a voces, a voces,
siempre a voces...


                                                           Pues todavía no he aprendido
                                     a morir en silencio.



_RAMÓN AGUIRRE_

martes, 26 de julio de 2011

Tiempos de otros tiempos



TIEMPOS DE OTROS TIEMPOS



            Las hordas decrépitas de monjes atávicos caminando despacio pero sin perder el ritmo de sus pisadas diapasónicas. Se dirigen hacia donde termina el camino. Concluye contra los muros de su abadía; entre las tumbas de antepasados que perderán su descendencia en ellas.


            Las montañas de Urklem rodean su abadía. Dentro de ella los copistas hacendosos transcriben los códices y pergaminos encomendados sin prisa ni pausa. Son eficientes e incansables. Resistentes blandiendo plumas afiladas en vez de espadas de Cruzada.


            Son valientes también en su silencio y no se dejan embaucar por sueños níveos o efímeros. Envueltos tras la aureola de su pesada carga existencial elegida por ellos…

                            
                                       ¿Voluntariamente?


                                                 Tiempos de otros tiempos.



De mi libro Sueños de Ultratumba. En librerías.


_RAMÓN AGUIRRE_

viernes, 22 de julio de 2011

Más allá de los Sueños


MÁS ALLÁ DE LOS SUEÑOS

I

La letanía ausente de óleos trazados
en la curva infinita
de la soledad incólume y dilatada
inundaba el vacío inmenso
que me hacía vociferar
y gritar tu nombre sin aliento
entre sombras atemporales,

sombras que irrumpían con estrépito
lejos de tus desdichas subyugadas…

rodeadas de una bruma incorpórea
en la que intuía tu cuerpo
sumido en el abismo del dolor
que en mi pecho habitaba,
generando nuevas perspectivas
provenientes de otras latitudes
ajenas a los mapas
de la sinrazón y la memoria…

II

Y a veces carecíamos
de sueños y quimeras,
de besos y abrazos,
de sentimientos puros
vertidos sobre nuestras conciencias,
que dilataban el eco absorto
de las baladas pretéritas…

Y todavía sigo sin encontrar
ni la beldad de tus deseos
ni la elegancia de tus pasos,
pero lentamente
el tiempo se esfuma
y la niebla decrece,
entre las volutas amorfas
del humo de tus labios…

                                   más allá del vacío,
                                               más allá de las sombras,
                                                           más allá de los sueños.

“PRIMER PREMIO PROVINCIAL DE POESÍA”
ARGAMASILLA DE CVA 2011 – RAMÓN AGUIRRE

lunes, 18 de julio de 2011

Sangre en la luna




SANGRE EN LA LUNA



        En la profundidad del abismo, no había secretos. Todos sabían quién era quién, pero sin acertar a pronunciar palabra exacta o nombre.


        Hundido en un rincón, aquel mexicano con su sombrero; muriendo poco a poco en su silencio, en la absorta agonía del pecador ultrajado. Y en lo más alto del cielo, la Luna, una luna llena, rojiza y nebulosa.


        Allí siempre era de noche. Una madrugada eterna en la que todos eran esclavos, excepto Kandahar, el único nombre que recuerdo. Había que recordarlo puesto que, si no, morías.


        Era el dueño de las vidas de todos nosotros. Nos enseñaba a succionar sangre de las gargantas, pero sólo los más aventajados sobrevivíamos, pues nos hincábamos los dientes, nuestros afilados colmillos, unos a otros. A veces caíamos desmayados, pero con rapidez felina nos incorporábamos, para extraer más sangre de las yugulares ajenas. En una lucha frenética, encarnizada y sin cuartel, con escasa tregua o descanso para respirar. Era lo que nos mantenía vivos, a este lado de la Luna...


  De aquella luna llena,
                        rojiza y nebulosa.



_RAMÓN AGUIRRE_

jueves, 14 de julio de 2011

Cheques en blanco



CHEQUES EN BLANCO



         Firmaron cheques en blanco para poder dedicar su firma y nombraron por rey a un bastardo, en una lúgubre madrugada en la que vistieron telas marineras.

         No encontraban su sitio en el mundo aunque lo buscaron.

         Soñaron que los cheques que habían rubricado eran falsos y sólo les quedaba ya esperar al esqueleto de hoz sin martillo que les condujera a su futuro asignado y merecido.

         Ya nunca podrían regresar, les tocaba la suerte…


                          De los que descansan de por vida.



_RAMÓN AGUIRRE_




viernes, 8 de julio de 2011

Puerta por puerta



PUERTA POR PUERTA
        

           El trabajo parecía sencillo: llamar a todas las casas y pisos de las manzanas que nos asignaban. El primer día empezamos a conocer el producto a ofertar. Se trataba de que el cliente obtuviera descuentos en sus llamadas subscribiéndose mediante un contrato con nuestra compañía.

          Estaba deseando ser yo el que ofertara el producto, pues era la única manera de sacar un poco de pasta. Poca, pero suficiente para fundirla en los vicios del fin de semana.

         Después de una semana aprendiendo las técnicas de marketing de la compañía -que yo consideraba que eran meras normas de sentido común y del trato coherente con el cliente-, llegó el momento de tomar la iniciativa, llamar puerta por puerta.

         No era un trabajo arduo o aburrido, lo único es que dependíamos de las comisiones, sin sueldo fijo a fin de mes. Además la empresa estaba por debajo de la calidad de otras compañías del sector.

         Después de varios: “No tenemos interés por lo que ofreces, tengo la comida en el fuego, venga otro día...” y frases similares e incluso bastante peores que se pueden presuponer…

         Llegué a una puerta en los bajos de un antiguo edificio del casco viejo y gris de la ciudad. Una señora de avanzada edad me abrió, mostrando una tímida sonrisa. El hedor que desprendía el vacío de la casa, me tiró hacia atrás; pero se acababa la jornada y no había conseguido ningún miserable contrato.

         -¿Qué quiere usted? -pronunció con un apagado hilo de voz.
         -Pues venía... -me costaba incluso hablar y respirar por los desagradables efluvios que en forma de arcada vomitaba la casa¾.
         -¿Quiere pasar? -susurró.
         -No gracias, simplemente venía a ofrecerle un contrato con nuestra compañía. ¿Tiene usted teléfono fijo en casa?
         -Errr, sí... errr...
         -¿Y quién es el titular?
         -Mi marido.
         -¿Y está en casa?
         -Sí... errr
         -¿Podría hablar con él? -el aliento fétido que provenía del interior me producía náuseas-. Por fin respondió.
         -Lo siento, mi marido murió hace una semana -su mirada entonces se tornó desafiante-.
         -Lo siento mucho, gracias por su amabilidad-. Salí presto a la calle y respiré profundamente. Decidí que mi jornada había concluido.

                                         Suficiente para mi primer día...
                                                             puerta por puerta.



_RAMÓN AGUIRRE_



martes, 5 de julio de 2011

Zig-Zagueos


ZIG-ZAGUEOS


 


                   Zig-Zaguea entre lo oculto,

                                   es rápido y preciso,

                                               deambula deambulando

                         y lucha sin saber contra quién.



                                      Camina sobre el hielo

                                              de la noche aterida

                                   y su diapasón es eléctrico,

                                   rápido y preciso...


no tiene miedo
           
         ni a la infamia

ni a la soledad

            ni a la muerte…


Zig-Zaguea,

 y aunque es rápido y preciso…



a veces,

siente miedo.





De mi libro Lágrimas de Fuego.


viernes, 1 de julio de 2011

Sinopsis de "Lágrimas de Fuego"




LÁGRIMAS DE FUEGO

SINOPSIS

El poemario ‘Lágrimas de Fuego’ se compone de seis bloques o apartados que, si bien son independientes en su temática, guardan una estrecha relación entre sí, sobre todo por el tono teñido casi siempre de una energía misteriosa bajo una envoltura poética arrebatadora que nunca deja indiferente al lector. Al igual que ocurría en ‘Sueños de Ultratumba’, la anterior obra de Ramón Aguirre, y como el propio autor reconoce “además de entretener, pretende que sus textos hagan reflexionar y evitar la indiferencia, pero siempre de forma amena y cautivadora”.

Luis García Pérez afirma acertadamente en el prólogo, que aunque pudiera parecer una idea poco original el tratamiento de la muerte en el poemario, no se trata de la muerte que todo el mundo conoce “desde esta orilla”, sino que “se disfraza de melancolía, del futuro entrevisto, de la soledad de una pasión perdida con la consecuente caída al vacío o ese silencio que en los escaparates de la vida puede resultar avasallador”.

“El amor está presente en buena parte del libro, pero no es un amor dulzón y placentero, sino que está a medio camino entre la destrucción de V. Aleixandre y la herida becqueriana”, como afirma el poeta Luis García.

El tema del tiempo que aparecía ya en ‘Sueños de Ultratumba’, reaparece ahora en un poema que comienza con una acumulación de términos muy apropiados para expresar que el hombre ha creado el tiempo como una convención, para terminar siendo su propia víctima. Finalmente, García Pérez apunta que los últimos poemas toman un dinamismo más activo, un ritmo más musical, pero también más hiriente en la efusión sentimental, un tanto afín a los denominados poetas malditos.


En librerías.