martes, 4 de octubre de 2011

El libro ancestral




EL LIBRO ANCESTRAL
(Que tendía al infinito)


Era soñadora pero tenía los pies en el suelo. Andaba con paso firme y decidido frente a los avatares de la vida, que iba sorteando con elegancia y soltura.



Un día en casa de su abuela encontró, en un cajón de la biblioteca, un libro misterioso. Las tapas eran de cuero verde oliva con los bordes dorados y en la portada había dibujado un reloj de arena y una serpiente enroscada en él.



Lo abrió con curiosidad y en la primera página había una foto suya en la que se veía a sí misma con el libro en las manos -como si alguien la estuviese viendo desde atrás. La foto tenía movimiento. Kristina miró hacia atrás pero allí no había nadie, sólo ella; allí sentada en el suelo.



Después de su foto comenzaba la historia de su vida desde que nació. Había fotos de las etapas de su vida desde que era un bebé y las fotos ¡Tenían movimiento!
  
Estaba escrito con la misma tipografía que “El señor de los anillos” -la preferida por ella-. Avanzó algunas páginas rápido, con un retazo de ansiedad envuelta de tremenda curiosidad, siguió echándole un vistazo. 

Allí estaba toda su vida desde el principio hasta el final, pero Kris no quiso conocer su futuro. Quería disfrutar de su vida y su destino pero sin conocerlo de antemano. 

Cerró el libro y lo guardó de nuevo, nunca más volvería a abrir aquel cajón.


De mi libro Sueños de Ultratumba.
R. AGUIRRE 


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