martes, 29 de noviembre de 2011

Circus


CIRCUS


Daba volteretas en el aire con el suelo a sus pies, y no tenía pánico puesto que había sido instruido en el arriesgado oficio de volar, de volar  alto.


Por otro lado, el de la cara pintada, los globos, los grandes zapatos, los anchos pantalones y la nariz roja, que hacía a los niños reír. Lo hacía porque le gustaba ver las caras sonrientes y sorpresivas de aquellos niños, y porque además, le permitía subsistir.


También formaba parte de aquel circo el hombre que levantaba las pesas de cartón y que tenían aspecto real. Era un tipo robusto, pues en su juventud había sido marinero y ejercitó sus músculos en los tiempos en que se hacía a la mar. Ahora sus músculos estaban fláccidos. El tiempo nos pasa factura a todos.


La mujer contorsionista, a la que los años de vida alegre le habían venido bien para desempeñar su papel dentro de ese circo venido a menos.


También había enanos, mujer barbuda y bestias a las que adiestraba el domador con su látigo de fuego y hielo, que encendía la chispa del miedo cuando introducía su cabeza en las fauces del león.


Y por fin estaba el que presentaba el espectáculo...


Que no era otro sino yo.



R. AGUIRRE

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