miércoles, 8 de febrero de 2012

Fusión


 FUSIÓN

  

La noche, a medida que avanzaba, dejaba a su paso rastros de sangre y cuerpos que algún día habían sido humanos.

Detrás de la cortina de metal, las sombras moribundas de la noche llenaban de odio, dolor, tristeza y sufrimiento los corazones de los que aún seguían vivos. 

De frente, cara a cara, los inmortales luchaban con la destreza que se les presuponía y hacían acopio de odio, porque su rencor se convertía en fuerza para la lucha. Ante ellos, los apátridas caían fulminados.


Al otro lado de la calle, una mujer gritaba. La noche era muy sórdida, la más mezquina que yo jamás he vivido. En el interior de las casas, los coches, los trenes, barcos y aviones..., todo giraba, alrededor de un reloj, que se mantenía inmóvil, a la hora exacta.

Hasta que la Luna decidió fundirse con La Tierra, para acallar el mal, que en nuestro mundo acaecía.


Era mejor morir, que no vivir... 


RAMÓN AGUIRRE

No hay comentarios:

Publicar un comentario