martes, 27 de marzo de 2012

La Sombra del Viento



LA SOMBRA DEL VIENTO
A Carlos Ruiz Zafón


Hordas de enemigos ausentes
pierden la batalla en cada golpe
con los atardeceres tras ramblas oscuras
a punto de estallar de tedio.


Cuando el motor de la vieja vagoneta
pierde carbón en cada curva
mientras el sonrosado maquinista
rezuma improperios, tacos y humo,
humo tildado de sangre y fuego;
con el traqueteo agónico
de la máquina infernal;


deja atrás el caserón viejo y desvencijado
que no entiende de interruptus mortis
ni de soliloquios perdidos
entre la bruma noctámbula
de una madrugada atemporal…


Subyace adentro la duda absorta
del sentido de nuestras vilipendiadas vidas,
envueltas en volutas de sombras grises
que olvidan el mañana y no recuerdan el futuro…


Mientras alguien busca La sombra del viento
en un cementerio de libros olvidados.


RAMÓN AGUIRRE

miércoles, 21 de marzo de 2012

Vacío e Infinito

  

  

VACÍO E INFINITO



Observando los cuerpos putrefactos en la morgue, mi alma se estremecía y los perseguidores me buscaban; yo, oculto, les observaba, aunque ellos no intuían mi presencia, la sed de sangre les restaba percepción, y ellos, mostrando sus afilados y sedientos colmillos, se disponían a succionar las últimas gotas de sangre de los excombatientes.

Hacía poco tiempo que habían muerto, cuando el combate había neutralizado heridas de otras noches y la visión real de tan inquietante lucha.

Todavía resonaban en mis tímpanos los golpes ferrosos de las espadas, estiletes y vizcaínas; las explosiones de arcabuces y cañones; el olor a pólvora mojada…

Ahora, lo más coherente sería cerrar los ojos y olvidar, pero el fresco recuerdo de aquellas miradas al vacío, al infinito, a mi alma y a ninguna parte me producían náuseas y dolor extremo.

  Otros ni miraban, para ellos todo había terminado...          



RAMÓN AGUIRRE
De mi libro Mitos de Insomnia.

jueves, 15 de marzo de 2012

Rozando el límite



ROZANDO EL LÍMITE



Hundidos en la melancolía de Insomnia
ese lugar donde nadie pernocta

y en el que la noche oscura
es el eterno enemigo,

porque dormidos
y aletargados no vivimos…


Perdido en las ruinas
de un corazón
que en mi pecho habita
y muere en cada latido,
en cada poema,
en cada verso…

En cada verso que por ti escribo.



RAMÓN AGUIRRE
De mi libro En el límite del silencio.

sábado, 10 de marzo de 2012

Entre sombras y sueños



ENTRE SOMBRAS Y SUEÑOS


             El fantasma de la vieja fábrica arrastraba sus grilletes y cadenas por el conglomerado herrumbroso de la antigua factoría. Tras los cristales forrados de vaho de otra época, el frío arreciaba en sonata, tocata o fuga por los entresijos de una sociedad sin rumbo ni himnos ni banderas.

Igual para todos en la lenta agonía del defenestrado alambique de noches sin luna ni alimento, sin razón ni ración para los hambrientos.

            La soledad recluida en su regazo, sobrevolaba el resto de la ciudad y las antiguas fábricas sin nombre ni logotipo ni trabajadores...

            Una ira contenida, entre espectros de la noche, obligada en más de una ocasión, la mayoría de las veces, siempre... a morir mientras se sueña una noche tras otra; quizás lo más parecido a la parca. Una muerte envuelta por las sombras, por la bruma, la niebla o la nada...


                                                          No duermas ni mueras, sueña...



RAMÓN AGUIRRE
De mi libro MITOS DE INSOMNIA.

martes, 6 de marzo de 2012

Días Oscuros



DÍAS OSCUROS (DARK DAYS)


Regresas
para vivir de lo ajeno,
para llorar al pasado,
para ver la luna desde el cielo.

Regresas
para morir en lo neutro,
para perpetuar la historia,
para huir del dolor,
del dolor que siempre nos acecha,

y regresas,
regresas,
regresas…

Pero yo jamás
vuelvo a tu lado.


 
RAMÓN AGUIRRE
De mi libro En el Límite del Silencio.

jueves, 1 de marzo de 2012

Sinrazón ni rencor




SINRAZÓN NI RENCOR


La soledad convertida en exabrupto converge en dilatada agonía tras las sombras efímeras del ocaso…

El sable en ristre; la pose forzada; el horizonte inmenso; la batalla predecible; las pisadas de los corceles como único eco soterrado… camino de la victoria o la derrota.

Los caballeros, exhaustos por tantos días de contienda, sobreviven a la barbarie aceptada tiempo atrás.

El odio trasnochado y vil no subyace con el paso de los días y prefieren fallecer en la lucha o ser ellos los que degüellen a su enemigo, antes de buscar una tregua y rebatir sus ideales…

Eran inteligentes y bravos, pero ahora el rencor les corroe las entrañas y la sinrazón acuciante les embulle sin concesiones…

                                                            ¿Inteligentes y bravos?

                                                                      Sinrazón ni rencor.


R. AGUIRRE