miércoles, 21 de marzo de 2012

Vacío e Infinito

  

  

VACÍO E INFINITO



Observando los cuerpos putrefactos en la morgue, mi alma se estremecía y los perseguidores me buscaban; yo, oculto, les observaba, aunque ellos no intuían mi presencia, la sed de sangre les restaba percepción, y ellos, mostrando sus afilados y sedientos colmillos, se disponían a succionar las últimas gotas de sangre de los excombatientes.

Hacía poco tiempo que habían muerto, cuando el combate había neutralizado heridas de otras noches y la visión real de tan inquietante lucha.

Todavía resonaban en mis tímpanos los golpes ferrosos de las espadas, estiletes y vizcaínas; las explosiones de arcabuces y cañones; el olor a pólvora mojada…

Ahora, lo más coherente sería cerrar los ojos y olvidar, pero el fresco recuerdo de aquellas miradas al vacío, al infinito, a mi alma y a ninguna parte me producían náuseas y dolor extremo.

  Otros ni miraban, para ellos todo había terminado...          



RAMÓN AGUIRRE
De mi libro Mitos de Insomnia.

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