lunes, 21 de mayo de 2012

Inútil



INÚTIL

          Disparaba dardos de hielo desde su realidad varada y el interior de su conciencia le permitía no sufrir remordimientos ni resquemores. La Luna le perseguía todas las noches a deshoras, pero él, abrazado al vacío, se perdía entre los callejones más lúgubres y tétricos de la gran urbe.

         La soledad era su entorno y el vacío subyugante no le permitía aceptar elogios que su mente disipaba. La realidad del abismo lo engullía por completo y se perdía entre las diferentes sombras de ultratumba sin rumbo fijo.

         Luchaba con todo su ahínco para desmenuzar su pasado y quemarlo a conciencia. El destino era su frontera y deseaba perderse por las relatividades ajenas. Apretaba los dientes para enfrentarse a la lentitud del tiempo que lo consumía, hasta recibir el merecido asueto en el que intentaría aliviar las penas de los más osados en batallas telúricas, aproximándose a la realidad del tedio.

No le importaba sentirse inútil porque lo era, siempre lo había sido…
        
                                                        Pero la luna nunca le fallaba.

RAMÓN AGUIRRE
De mi libro Sueños de Ultratumba.

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