sábado, 10 de noviembre de 2012

Postales de Otoño




POSTALES DE OTOÑO


La desazón del que huye de las sombras se inmiscuye en tu delirio y tus fuerzas por seguir en esta lucha titánica, que mantienes abierta en varios frentes, se diluye entre la bruma que atrás dejaste. Querías escapar de tu sombra, aunque sabías que tal empresa era imposible.

Pululabas frente a las ventanas ajenas, que estaban repletas de gente enajenada y que no creía en el mañana ni en el más acá. Eso mismo me sucedía a mí en aquel tiempo tan lejano.

Ahora, continúas perviviendo a fuerza de coraje, en una latitud más propensa al horror y al miedo, y dibujas lágrimas en todas las postales que, desde que te fuiste, me escribes en tus desdichadas noches de insomnio.

Pernoctas en mi corazón latente y herido, y aunque sueñe contigo, me siento abandonado, lejos del otoño que anida en mi interior, cuanta prisa tenías por partir lejos de mí… yo que solo te amaba.

Mis lágrimas también dibujan garabatos en tus letras cuando leo tus postales en este otoño que me hiela las entrañas y en el que una tormenta de fuego me eclipsa de dolor y me invade en todas las noches de luna llena. En noches donde te siento ausente entre mis sábanas de soledad y silencio. Pero por muy lejos que te encuentres, en este último otoño de mi vida, las hojas secas seguirán precipitándose sobre el gélido suelo cubierto de una alfombra dorada propia de esta estación y los poemas malditos seguirán apareciendo en los níveos folios en los que escribo pensando en ti…
          
    Aunque tú y yo ya no existamos 
en las mismas coordenadas...



RAMÓN AGUIRRE ©
Relato Inédito. 2011.