domingo, 27 de enero de 2013

Ahora



AHORA



Disparar a quemarropa
me parece lo más acertado
mientras el pasado
agoniza a mis espaldas
y la luz de nuestro faro maldito
apaga la obscuridad
de las noches perpetuas.


Me envuelves en tu abrazo
e inesperadamente
me traicionas,
yo que por ti había apostado
con las cartas boca arriba.


Yo que tanto te amé,
que por ti vivía y moría
atrapado por tu red ancestral,
sintiendo tus labios en mi piel
y el sueño en tu almohada.


Yo que tanto te amé,
que por ti vivía y moría
me tuve que conformar
con releer tus cartas
que con trazos irascibles
escribías cuando me amabas…


                                ahora es tarde para olvidar;
                                ahora ya es tarde para casi todo.


RAMÓN AGUIRRE ©

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