miércoles, 2 de enero de 2013

Principio y Fin



PRINCIPIO Y FIN



            Los engendros atemporales viajaban en el tiempo a la velocidad de la luz. A sus espaldas dejaban el pánico, pues con su sola presencia aterraban a viandantes de todas partes del mundo. No se permitían ninguna tregua y disponían de todas las armas posibles.


Poseían el control del tiempo y el espacio. Morían sólo cuando un elegido ancestral les golpeaba en pleno rostro con el puño. Era entonces cuando la cabeza de estos engendros se desvanecía, y su sombra caía de su cabeza a los pies. Buscando en un susurro, un hálito de esperanza.


Así, elegidos clásicos o post-modernos como Aquiles o Neo, les dejaban fuera de combate. Haciéndoles desaparecer de todas las dimensiones en las que se creían indestructibles…


                                                                       Todo empieza, todo acaba.


RAMÓN AGUIRRE ©
De mi libro Mitos de Insomnia.