miércoles, 6 de febrero de 2013

Plenilunio



                         PLENILUNIO

I

La otra noche claudiqué ante la luna
y le confesé mi amor por ti,
le dije que deseo tu cuerpo
a todas horas…

Me invitó a adularte
para cumplir así con mis quimeras
más remotas y latentes,
y me propuso
un pacto maquiavélico…

Me prometió que la próxima vez
que estuviera llena
aturdiría a mi amada
embriagándola de mí,
para que su instinto irrefrenable
la condujera a mis brazos.

Pero el astro lunar
me impuso una condición:
que al día siguiente de gozarla,
de gozar con la mujer más bella
que ha conocido mi ser,
yo debería ser sólo de la luna
de manera inexorable
y ella se convertiría
en la única dueña de mis escarceos…

II

Sería una noche, una sola noche,
de delirio y grandeza,
de amor y lujuria,
una noche enfervorizada
que me haría esclavo de su reflejo
para poder cumplir
con mi enorme anhelo…

y es que si no la tengo no vivo
y morir de aquella forma
es lo que persigo a todas horas,
perdido entre la bruma del recuerdo...
Aguardé con impaciencia
el ciclo lunar
y cuando se llenó de pleno
perseguí a la poseedora de la llave
que me conduciría inexorablemente
a la tumba y a mi esclavitud lunática…

Ella, la mujer más bella,
no sabía que yo existía,
pero la noche pactada,
me gritó desde su puerta:
¡Sube conmigo por Dios!

III

Y embrujada por la luna
me invitó a cumplir mi mayor fantasía,
atropelladamente ascendimos
todos los escalones
que conducían a su apartamento.

Fue la mejor noche de mi vida,
aunque ahora vague por un camposanto
debido a mi promesa
con aquella luna maldita,

que no escuchó mis súplicas
y a la que ahora pertenezco
todas las noches de plenilunio
en las que ella abusa de mi cuerpo;

pero su contorno me pertenece,
como la mujer de mis sueños
fue sólo mía aquella noche pactada
donde firmé mi sentencia…

                   Aunque sé que bien mereció la pena.


RAMÓN AGUIRRE ©
IV RECITAL POÉTICO ORETANIA
DE LA ANTOLOGÍA LA PALABRA DESNUDA.

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