jueves, 28 de marzo de 2013

Amarte



AMARTE


        En la realidad difusa del ocaso, mi pluma dibujaba garabatos, pronunciaba improperios y subrayaba a Eco, Borges o Cervantes. Dependía de la fuerza con que la guadaña maldita de Baudelaire asestase los golpes más letales al relato en camino.


Atrás quedaban los días en los que la lluvia era de acero, el mar profundo y el eco eterno. Incluso había instantes en los que la bruma y el hielo se clavaban en las entrañas. Tarde o temprano, en esta odisea que tocaba a su fin; un fin intangible y verdadero en el que surcar otros mares de fuego y luna, de viento y marea, de sal y olvido, de té y risas…


                           En una noche inhóspita e impoluta.



RAMÓN AGUIRRE ©
De mi libro Mitos de Insomnia.

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