sábado, 1 de febrero de 2014

La Sombra




LA SOMBRA 



A medida que la oscuridad
cubría las tumbas del cementerio
los fuegos fatuos se hacían más evidentes.

Las carnes putrefactas
de cadáveres recientes despedían
aquellos malditos e insalubres gases.

Junto a la chirriante verja de hierro
una sombra avanzaba
con sigilo y rapidez
entre las primeras lápidas.

Ayer por la tarde trajeron el último cadáver,
carne fresca entre tanta inmundicia,
y el atardecer se fue...

Lentamente aquella tediosa espera
se le hizo reconfortante, 
pero La Sombra 
se había internado en la necrópolis
buscando a aquel villano cobarde
que había matado a su mujer y a sus hijos.

Había puesto fin a su vida
pegándose un tiro en la sien,
con templanza,
convencido de que lo que hacía era lógico,
en el interior de su irracionalidad…

Ahora descansa plácidamente,
sin percibir al ente
que se aproxima sigiloso,
pero con paso firme y decidido
para cumplir su misión.

El asesino se siente seguro
dentro de su nicho,
pero no es consciente
de que La Sombra está allí,
cada vez más cerca,
y lo busca a él
para llevárselo al averno
donde pagará su craso error… 

            
                    El infierno le esperaba.



(De la Antología La Palabra Herida)

R. AGUIRRE ©
Piedrabuena, 24 de enero de 2014.

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