domingo, 27 de diciembre de 2015

Texlas y el País de las Sombras

















Texlas y el País de las Sombras


En el País de las Sombras, lejos de todo mundo conocido, en un reducto de sombras y tonos grisáceos, la quimera del abismo perpetuaba la soledad de toda realidad conocida. Era un lugar y un tiempo de decadencia, miseria y arduo ostracismo…

Mientras, en el mundo conocido era Navidad, como ahora, pero el pequeño Texlas no sabía lo que esa palabra significaba, nunca la había escuchado y ni imaginaba que existiese. Se levantaba todos los días antes de que el sol naciera y el resto del día lo pasaba trabajando duro en la cantera de Imbruch, sólo paraba para comer y para merendar un caldo amargo que preparaba el horondo e indeseable Drillx, un mejunje acompañado de hiervas y semillas, y un mendrugo de pan casi siempre duro. Pero Texlas no se podía quejar de nada, ni él ni sus compañeros, porque si no al día siguiente no podrían engullir ningún tipo de alimento en toda la jornada, ese era el castigo a las quejas, a veces incluso sin existir éstas. Algunos de sus compañeros habían fenecido, sólo resistían los más fuertes y aquel era un duro entrenamiento para cuando fueran mayores y se dedicaran a robar y matar ajustando cuentas pendientes de sus indeseables Señores.

Un día claro y despejado (de los pocos que se gozaban por aquellos lares), mientras Texlas comía el insulso guiso de Drillx vio en el cielo un carro volador tirado por unos bonitos renos, que eran dirigidos por un señor regordete vestido completamente de rojo, salvo pequeños detalles en blanco y que llevaba muchos paquetes brillantes con lazos de colores en la parte de atrás de su trineo.

De repente, el carro rozó una nube y algunos de los paquetes se cayeron al gélido y rocoso suelo. Entonces Texlas fue corriendo a recogerlos mientras el precioso trineo volador comenzaba a descender.
Le parecieron preciosos todos los paquetes, no sabía que lo importante era lo de dentro, pero a él, el envoltorio ya le pareció increíble y aquellos lazos de colores le encantaban, nunca había visto tanto y tan fantástico colorido.

Santa Claus aterrizó y se acercó a Texlas que le miraba entusiasmado.
¾Hola pequeño, ¿qué tal estás?, ¿harías el favor de ayudarme a subir los paquetes al trineo? ¾le preguntó amablemente Santa.
Texlas seguía perplejo, nadie le había hablado de un modo tan tranquilo y educado, además de agradable y sosegado.
¾Claro, ahora mismo ¾repuso el niño sin dudarlo.
¾¿Cómo te llamas? ¿Cuántos años tienes? ¿Qué has pedido de regalo este año?
¾¿Qué es un regalo? ¾preguntó sorprendido Texlas.
¾¿No sabes lo qué es un regalo? ¿No sabes en qué fechas estamos?
¾No… ¾respondió tímidamente y bajando la cabeza.
¾¿Quieres dar una vuelta en mi trineo? ¾le preguntó Santa.
¾Claro, me encantaría, pero tengo que seguir trabajando…
¾¿Trabajando? ¾preguntó ojiplático Santa.
¾Sí, aquí todos los niños trabajamos.
¾¿Puedo hablar con tu jefe?
¾No creo que le guste mucho ¾pronunció Texlas negando nuevamente con la cabeza.

Una campana insoportable comenzó a sonar y Texlas, después de ayudar a subir todos los paquetes de Papá Nöel volvió corriendo a la cantera a seguir con su jornada sin apenas despedirse de su nuevo amigo.

Santa Claus siguió su viaje pero no se podía quitar de la cabeza al pequeño Texlas y cuando regresaba de hacer el reparto de aquel día comenzó a trazar un plan para rescatarlo de aquella inmerecida vida a todos los pequeños que estaban sufriendo ese injusto y vil castigo inmerecido.

Habló con los enanos y elfos y juntos trazaron un plan para rescatarlos. Había que hacerlo de noche y sacarlos rápidamente de los barracones donde dormían, sin que sus captores los percibieran. Por tanto, se armaron de valor y con mucho sigilo los lograron poner a salvo y por fin sacarlos del fatídico lugar subiéndolos rápidamente al tren mágico y volador de Papá Nöel, que sólo había sido usado en contadas ocasiones, y esa era una de las más importantes en su historia.

Los niños reían y jugaban en los vagones (de la manera en que les corresponde a cualquier niño de esa edad). Los elfos y enanos les enseñaban trucos de magia que les dejaban boquiabiertos y con una sonrisa de oreja a oreja. Texlas iba junto a Papá Nöel que le iba explicando lo que era la Navidad y todas esas cosas que los niños sin excepción deben saber y disfrutar.

Ahora los niños del País de las Sombras ayudan a Santa Claus a preparar los juguetes y los regalos de cada Navidad, viven tranquilos, van al colegio, comen como deben y les encanta aprender y disfrutar de la infancia, como es normal en niños de esa edad y en cualquier parte de nuestro planeta…

RAMÓN AGUIRRE © 2015

Feliz Navidad - Merry Christmas - Bom Natal

Joyeux Nöel - Buon Natale - Fröhliche Weinnachten

Links:

lunes, 7 de diciembre de 2015

Gumersinda y la historia del chicle





















Gumersinda y la historia del chicle




Gumersinda se llamaba ella,
todos la conocían como Gummer,
igual que los chicles
que tenían la competencia de otros,
aún más vendidos,
los Boomer, que representaban
a un superhéroe elástico, muy elástico.


Tenía un nombre muy feo,
más que un nombre
parecía una venganza
y la pobre enrojecía de vergüenza
por el tremendo desacierto
de sus progenitores,
mascullando casi siempre con resignación
que ya les valía,
que si no habría más nombres…


Gumersinda, la Gummer, creció acomplejada
sólo por el hecho de llamarse así.
Aunque con el tiempo tuvo el valor
y la osadía de acudir al juzgado
para cambiarse el nombre y ponerse
el que a ella siempre le había gustado: Adela,
pero, por desgracia, pronto fue rebautizada
en el pueblo como: Adela, Adela la de los chicles


Ramón Aguirre ©
De la Antología de Poetas Oretania
A Risas con la Palabra (2015)

domingo, 29 de noviembre de 2015

Ayer me senté en un banco...

























Ayer me senté en un banco…


Ayer me senté en un banco
del Paseo de San Gregorio
y vi pasar a don Armando Bronca Segura,
de la mano de Elena Nito del Bosque.

Detrás iban tres buenos amigos:
Román Calavera Calvo, Luis Lamata Feliz
y don Leandro Gado, muy seguro de sí mismo,
igual que Eva Fina Segura que pasó después,
junto a su serio esposo Unai Nomás.

Estuve a punto de no ver a don
Emiliano Salido del  Pozo con sus hijos
Miguel Marco Gol, Domingo Díaz Festivo
y la pequeña Esther Minada.

Saludé muy de buen grado a
doña María de los Ángeles Baile la Pieza
que parecía animar a Consuelo Alatriste.

Por el otro lado subían:
don Borja Mon de York,
con Lago Losina y he de decir
que iban bastante acaramelados.
  
De frente venían a toda prisa
Txema Foro Verde con su buen amigo
Aitor Menta Fuerte, y de lejos
Antonio Suelta Melo les gritaba
que escribieran cuando llegaran,
al que se le unió don Ángel Ternero de Toro
con eso de si iban a apagar un incendio.

Para terminar vi venir a Marta Mucha Caña
con Alba Cete Ciudad Grande,
Ester Colero de Madrid
Y, la siempre sonriente, Encarna Vales Puente.

Me levanté y ya me iba a marchar
cuando se me acercó con paso sigiloso,
pero seguro, mi buen amigo don
Francisco Lorín Colorado,
que me estrechó la mano,
no sé aún muy bien por qué,
y me dijo: Gracias.


Muchas gracias.



R. AGUIRRE © 2015
VII ENCUENTRO DE POETAS ORETANIA.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Palabras



















PALABRAS


Y en la oscuridad,
tras una maraña acolita
de versos entretejidos
por poetas y baluartes literarios,


la maldad del que,
tras sombras pretéritas,
alcanza el lado extremo
del peligro consumado.


Terror agónico y niebla gris
que atraviesa ventanas y muros,
cuerpos, mentes y almas.


Sonetos sin métrica ni rima,
luces apagadas tras espejos,
paz interna esperando el mañana…


                                  en tus cálidos besos.



R. AGUIRRE © 2015

sábado, 15 de agosto de 2015

Nómadas del Viento

















NÓMADAS DEL VIENTO



Nómadas del viento y del invierno,
tragicomedia yuxtapuesta en el corazón del alba,
canciones melancólicas para nunca olvidar,
térreo terremoto de alas marchitas que arrecian,
que adolecen mi interior...


Pausas de insomnio
en lo profundo del alma y una voz
que ruega a la noche que no acabe,
que no termine la continua duermevela
de la soledad agazapada,
que lucha por terminar una agónica madrugada
solo frente al espejo que muestra una sola imagen
                                      
-la mía- 

Portarretratos con fotos carentes de compañía,
puertas sin abrir, buscar sin encontrar,
luchar y defender un territorio asolado.

Te encuentran pero no aceptas...


                        El soliloquio inesperado
        de la Soledad Inmune.


R. AGUIRRE © 2015

viernes, 24 de julio de 2015

Guardián de Bruma (Primer Premio de Poesía)





















GUARDIÁN DE BRUMA



A veces tiemblo trémulo
cuando me gritas desde el abismo
y vierto mi tristeza
en los márgenes del tedio.


Te busco, pero no te encuentro,
porque: ¿siempre habrá tiempo para el deseo?


Y te busco, te busco entre la niebla,
entre las sombras macilentas del pasado,
pero sólo abrazo bruma y melancolía
cuando me devuelven todas las postales
que a ti te escribo


desde lo inédito de un sincronismo letal
que me acompaña como una marea de olas Zen
repercutiendo en mis depauperados sueños…


Y huyo de la prisa,
muriendo en la cárcel de tus labios,
porque no apareces nunca
en las mismas coordenadas que yo habito.


Ya partiste del aeropuerto de mi alma
y no volveremos a volar nunca juntos.


No quisiste que te protegiera
en todas las noches de luna llena
para perdernos de nuevo
en nuestras curvas silentes
una y mil veces…


Sintiendo una vez más
la magia de lo eterno...




PRIMER PREMIO DEL CONCURSO DE POESÍA
FIESTAS DE SEPTIEMBRE 2015
ARGAMASILLA DE CALATRAVA
RAMÓN AGUIRRE © 2015

miércoles, 22 de julio de 2015

La Nada cotidiana



















LA NADA COTIDIANA




Tanteo palabras, problemas, versos...
anhelo sueños, sensaciones, vivencias...
elucubro señales en una selva de poemas.


Escribiendo en folios que talan árboles,
poemas, versos, humo, metralla, fuego...


Luchando sin cuartel en una vida sin pasado,
en la que impera el presente,
el fuerte sobre el débil,
las espinas contra las rosas,


el pasado que no recuerdo,
la sensación de tedio,
y la sombra de algo que es la Nada,


                                  la Nada cotidiana…


R. AGUIRRE © 2015

viernes, 10 de julio de 2015

Pupila desvelada

























PUPILA DESVELADA


Apagadas ya las velas de todas las celdas, las feligresas descansaban y en un susurro entrecortado, se vislumbraba la letanía de tantas noches sin alegría.


La monja desamparada otea el horizonte henchido y quejumbroso. El hito que marcó la pauta brillaba con destellos monocromáticos, reflejos de una vela desvelada. El atardecer impertérrito y monótono se había repetido un día más; otra noche más; aquella noche...


Y ni la mar ni mil almas rotas, podrán devolverme aquel poema de trazos místicos...

donde continúa esta historia.


R. AGUIRRE © 
De mi libro Sueños de Ultratumba.

martes, 30 de junio de 2015

Firmas en la Feria del Libro de Puertollano














FIRMAS DE TODOS MIS LIBROS

SÁBADO 4 DE JULIO

DE 20.00 A 22.00 HS

STAND LIBRERÍA CAPRI

FERIA DEL LIBRO DE PUERTOLLANO

martes, 16 de junio de 2015

Tema Cero (J. M. Caballero Bonald)

























TEMA CERO



Un espejo invertido ¿puede
dirimir el vislumbre de duda
que intercepta en la noche las imágenes
fragmentarias del tiempo?



Nadie responde mientras surges
de pronto en la memoria
que no tengo de ti, te  encaras
con tu propia suplencia y permaneces
detrás de la razón como la copia
de un fraudulento rastro de verdad.



J. M. Caballero Bonald

domingo, 7 de junio de 2015

domingo, 24 de mayo de 2015

El eco de lo eterno




















EL ECO DE LO ETERNO



El idilio subversivo de las sombras
efímeras y ocultas diverge en un
trasunto malogrado e indeleble,
hacia lo inaudito de las mentiras
lanzadas al vacío de forma gratuita
y con visos de doliente eternidad,


más allá de una realidad
que surca el mar de la melancolía.


Cuando lo ingrato del recuerdo
tergiversa las razones telúricas
con la pretensión de abarcar todas
las fronteras del dolor,


tras el eco de lo eterno
que arrastra nuestras entrañas
hasta el límite
de lo que ya no existe…


De todo lo prohibido.



R. AGUIRRE © 2015

viernes, 15 de mayo de 2015

El pueblo de Nilyaé - Capítulo 6


6

         Era miércoles y lucía un sol abrasador, pero en aquel pueblo había algo extraño, algo que no sabía explicar en aquellos momentos; era una sensación de tedio, de hastío y al mismo tiempo de inseguridad y fragilidad. La relación con aquella gente era diferente.

Respiré profundamente y me encaminé hacia mi Porsche.

Las calles eran sinuosas, empinadas y muy irregulares, la calle por la que pasaba la carretera era la más ancha y llana. Las casas de la calle principal eran muy viejas, parecía como si aquel pueblo hubiese nacido a raíz de la carretera, como si la gente que iba pasando por ella se fuese quedando a vivir allí, no cabía otra explicación…

Me iba acercando al coche y completamente absorto comprobé que ¡Le habían rajado las ruedas! Solté la maleta y me llevé las manos a la cabeza, aquello no me podía estar pasando… parecía una auténtica pesadilla o una broma de bastante mal gusto.

 Volví indignado a la pensión. Llamé al dichoso timbre, esta vez muy cabreado y abrió la puerta la engreída pensionera.

-Hay un taller a las afueras, tal vez allí te puedan solucionar el problema ¾dijo nada más verme al abrir la puerta.


No ganaba para sorpresas, ¿cómo diablos podía saber aquella imbécil, lo que le había pasado a mi coche si ni siquiera había salido a la calle? A no ser que tuviera algo que ver con lo que estaba ocurriendo. Pero ponerse ahora a pensar todo eso no solucionaba nada. Decidí dirigirme hacia el taller, a ver si encontraba una solución rápida para largarme lo antes posible de aquel deleznable pueblucho, que me producía muy malas vibraciones y siempre he sido bastante intuitivo, tanto con las personas como con las situaciones diferentes que nos pueden abordar en cualquier momento.

R. AGUIRRE ©

sábado, 2 de mayo de 2015

Horizontes Anaranjados

















HORIZONTES ANARANJADOS


El índalo inextricable
sueña con alas de acero,
en Melisas y Medeas
desde el interior 
de sus sueños...

Y la indescifrable clave
de tu corazón varado
permite controlar
las emociones inconexas
de horizontes anaranjados.

Cuando en el desvarío 
de las tardes cansadas,
la irrealidad de lo ficticio
se cuelga en los hombros
y nos abraza con fuerza...

al menos a mí, 
                      bajo el deseo de 
                             intentar no morir ti.


R. AGUIRRE ©

domingo, 29 de marzo de 2015

Fragmento de Canto a mí mismo de Walt Whitman












“Quédate conmigo hoy,
vive conmigo un día y una noche
y te mostraré el origen de todos los poemas.
Tendrás entonces todo cuanto de grande hay en la tierra y en el sol
y nada tomarás ya de segunda o tercera mano,
ni mirarás más por los ojos de los muertos,
ni te nutrirás con el espectro de los libros.
Tampoco contemplarás el mundo con mis ojos
ni tocarás las cosas con mis manos.
Aprenderás a escuchar en todas direcciones
y dejarás que la esencia del Universo se filtre por tu ser”.

(Walt Whitman, Fragmento de ‘Canto a mí mismo’)