viernes, 24 de julio de 2015

Guardián de Bruma (Primer Premio de Poesía)





















GUARDIÁN DE BRUMA



A veces tiemblo trémulo
cuando me gritas desde el abismo
y vierto mi tristeza
en los márgenes del tedio.


Te busco, pero no te encuentro,
porque: ¿siempre habrá tiempo para el deseo?


Y te busco, te busco entre la niebla,
entre las sombras macilentas del pasado,
pero sólo abrazo bruma y melancolía
cuando me devuelven todas las postales
que a ti te escribo


desde lo inédito de un sincronismo letal
que me acompaña como una marea de olas Zen
repercutiendo en mis depauperados sueños…


Y huyo de la prisa,
muriendo en la cárcel de tus labios,
porque no apareces nunca
en las mismas coordenadas que yo habito.


Ya partiste del aeropuerto de mi alma
y no volveremos a volar nunca juntos.


No quisiste que te protegiera
en todas las noches de luna llena
para perdernos de nuevo
en nuestras curvas silentes
una y mil veces…


Sintiendo una vez más
la magia de lo eterno...




PRIMER PREMIO DEL CONCURSO DE POESÍA
FIESTAS DE SEPTIEMBRE 2015
ARGAMASILLA DE CALATRAVA
RAMÓN AGUIRRE © 2015

miércoles, 22 de julio de 2015

La Nada cotidiana



















LA NADA COTIDIANA




Tanteo palabras, problemas, versos...
anhelo sueños, sensaciones, vivencias...
elucubro señales en una selva de poemas.


Escribiendo en folios que talan árboles,
poemas, versos, humo, metralla, fuego...


Luchando sin cuartel en una vida sin pasado,
en la que impera el presente,
el fuerte sobre el débil,
las espinas contra las rosas,


el pasado que no recuerdo,
la sensación de tedio,
y la sombra de algo que es la Nada,


                                  la Nada cotidiana…


R. AGUIRRE © 2015

viernes, 10 de julio de 2015

Pupila desvelada

























PUPILA DESVELADA


Apagadas ya las velas de todas las celdas, las feligresas descansaban y en un susurro entrecortado, se vislumbraba la letanía de tantas noches sin alegría.


La monja desamparada otea el horizonte henchido y quejumbroso. El hito que marcó la pauta brillaba con destellos monocromáticos, reflejos de una vela desvelada. El atardecer impertérrito y monótono se había repetido un día más; otra noche más; aquella noche...


Y ni la mar ni mil almas rotas, podrán devolverme aquel poema de trazos místicos...

donde continúa esta historia.


R. AGUIRRE © 
De mi libro Sueños de Ultratumba.