lunes, 7 de diciembre de 2015

Gumersinda y la historia del chicle





















Gumersinda y la historia del chicle




Gumersinda se llamaba ella,
todos la conocían como Gummer,
igual que los chicles
que tenían la competencia de otros,
aún más vendidos,
los Boomer, que representaban
a un superhéroe elástico, muy elástico.


Tenía un nombre muy feo,
más que un nombre
parecía una venganza
y la pobre enrojecía de vergüenza
por el tremendo desacierto
de sus progenitores,
mascullando casi siempre con resignación
que ya les valía,
que si no habría más nombres…


Gumersinda, la Gummer, creció acomplejada
sólo por el hecho de llamarse así.
Aunque con el tiempo tuvo el valor
y la osadía de acudir al juzgado
para cambiarse el nombre y ponerse
el que a ella siempre le había gustado: Adela,
pero, por desgracia, pronto fue rebautizada
en el pueblo como: Adela, Adela la de los chicles


Ramón Aguirre ©
De la Antología de Poetas Oretania
A Risas con la Palabra (2015)

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